Sobre nosotros

Tres personas y una sexta silla en la mesa.

The Sixth Seat nació de una observación que se repite en casi todos los consejos de dirección. Cada semana se decide sobre margen, capacidad, personas e inversiones, y casi siempre sobre información dispersa, desfasada o redactada un poco más favorablemente de lo que es. No por mala voluntad, sino porque reunir esa visión cuesta más tiempo del que tiene un equipo directivo.

Por eso construimos la sexta silla: un colega digital que mira, calcula y piensa con usted. Recoge las cifras allí donde están, establece relaciones que de otro modo solo aparecerían con las cifras trimestrales y plantea la pregunta que nadie hace porque todos suponen que otro ya la ha hecho. No tiene voto en la sala. Decidir sigue siendo cosa de personas.

Drie mensen in gesprek in een licht kantoor
René SavelbergRSRetrato pendiente'}))">

01

René Savelberg

Gestión, liderazgo, cultura y crecimiento

René tiene más de treinta años de experiencia construyendo, acelerando y reorientando organizaciones. Como antiguo CEO de McDonald’s Países Bajos aprendió lo que significa mantener alineados cada día cientos de establecimientos, miles de empleados y toda una cadena de proveedores. No con una estrategia bonita sobre el papel, sino con acuerdos que a las seis de la mañana funcionan en una cocina igual de bien que en la sala del consejo.

Después construyó sus propias empresas, acompañó a emprendedores en sus fases de crecimiento y escribió sobre lo que hace encallar el crecimiento en la práctica. Rara vez es el mercado y casi nunca la idea. Son las cosas que nadie anota: prioridades poco claras, un equipo directivo que habla de cifras en lugar de decisiones y decisiones que se quedan colgadas porque siempre falta un dato más.

En nuestra mesa, René vela por el lado humano. Un sistema no cambia nada mientras las personas no cambien su conducta. Mira la reunión, quién responde de qué, qué se atreve a hacer de verdad un equipo en la primera semana. Su experiencia determina cómo montamos un piloto: empezar pequeño, mostrar rápido algo que funcione y ampliar solo cuando existe confianza.

En cada primera conversación hace la misma pregunta. No qué tecnología quiere usted, sino qué tiene que ir distinto el lunes por la mañana. Si no hay respuesta a eso, todavía no es un proyecto.

El crecimiento rara vez falla por la estrategia. Falla por la ejecución.
Chris van VleutenCVRetrato pendiente'}))">

02

Chris van Vleuten

Estrategia y traducción comercial

Chris traduce posibilidades en decisiones. Suena sencillo, pero es justo donde encallan la mayoría de los proyectos de IA. Se empieza por lo que es técnicamente posible y solo mucho después se piensa qué decisión mejora con ello. Chris lo invierte. Empieza por la decisión, vuelve hacia atrás a la información que hace falta y solo entonces se pregunta qué aplicación la entrega más rápido.

Separa lo que parece interesante de lo que aporta valor demostrable. En la práctica eso suele significar tachar cosas. Un panel que nadie abre, un informe que nadie lee, un piloto pensado sobre todo para demostrar que uno hace algo con IA: esos son los proyectos que se comen el presupuesto y no cambian nada. Lo que queda es un puñado de aplicaciones ligadas a un caso de negocio, con un importe y un plazo debajo.

En el piloto de 45 días, Chris vigila el alcance. Cuarenta y cinco días son pocos para no perder el foco y bastantes para demostrar algo, pero solo si nadie añade cosas por el camino. Mantiene la promesa pequeña y concreta, se asegura de que la dirección sepa exactamente qué recibe el día 45 y traduce después el resultado en el siguiente paso.

Ese es también su papel en la conversación con el resto de la organización. Explica lo que hace la sexta silla en un lenguaje que reconocen por igual un responsable comercial, un controller y un planificador. Sin palabras de moda, porque esas solo cuestan confianza.

Si no puede explicar qué decisión mejora con ello, no es una aplicación sino un experimento.
Martijn MaatMMRetrato pendiente'}))">

03

Martijn Maat

Pionero e innovador en IA, tecnología y realización

Se juzga mucho sobre la IA desde gente que nunca ha pasado de una ventana de chat. Entiendo el escepticismo, forma parte de toda tecnología nueva. Pero la IA solo se vuelve interesante cuando está conectada a sus sistemas, mira sus cifras y asume trabajo. Solo se puede juzgar algo cuando se entiende, y entender empieza por hacer.

Yo ya construía agentes y aplicaciones en funcionamiento para empresarios cuando la mayoría de las empresas todavía solo hablaba de ello. No en un entorno de demostración, sino donde más cuesta: dentro de empresas existentes, con sistemas existentes, hábitos existentes y datos que rara vez están tan ordenados como en una presentación.

Mi convicción va en contra del relato habitual. No adoptar la IA no es prudente, es más caro. Quien lo aplaza contratará dentro de dos años a personas para un trabajo que un agente podría haber hecho hace tiempo. No se trata de sustituir a las personas, sino de poder más con las mismas personas. Y de volver a hacer el trabajo agradable: cuando desaparece lo repetitivo, queda el trabajo para el que alguien fue contratado.

Por eso prefiero construir yo mismo antes que comprar herramientas. Un montón de suscripciones sueltas le hace depender de las decisiones de otros. Cada agente, cada conexión y cada panel que construyo añade algo a esa misma base. Esa base es suya y con cada paso vale más.

En The Sixth Seat soy responsable del desarrollo de producto y de todo lo que realmente tiene que funcionar. Prefiero construir algo pequeño que funcione hoy que algo grande que quizá esté listo dentro de medio año. Y vigilo tres cosas: que la información de la empresa siga segura, que una aplicación la entienda alguien más que quien la construyó y que un agente encaje en el ritmo del equipo.

“Nothing can be loved or hated unless it is first understood.”Leonardo da Vinci
Twee collega's in gesprek onderweg door een kantoor

Nuestros principios

Seis compromisos que cumplimos en cada proyecto.

  • Empezar por el negocio y por las decisiones, no por la tecnología.
  • Ligar toda aplicación seria a un caso de negocio y a indicadores medibles.
  • Dejar que la sexta silla prepare. Las personas siguen decidiendo.
  • Empezar pequeño, demostrar rápido y escalar solo de forma controlada.
  • No construir iniciativas sueltas, sino una base digital coherente.
  • Mantener trazables las fuentes, los análisis y la revisión humana.

¿Quiere saber qué le aporta la sexta silla?

Haga el escáner de decisiones